Muchos afiliados usan estas palabras como si fueran sinónimos. No lo son. Copago y coseguro son dos sistemas distintos de participación del afiliado en el costo de las prestaciones. Confundirlos puede hacerte elegir mal el plan y pagar mucho más de lo que esperabas.
El copago es un monto fijo que pagás cada vez que usás una prestación: por ejemplo, $2.000 por cada consulta médica, sin importar cuánto cueste realmente la consulta. La prepaga paga el resto. Es predecible: sabés exactamente cuánto vas a pagar cada vez.
El coseguro es un porcentaje del costo real de la prestación que pagás vos. Por ejemplo, si la prepaga paga el 80% de la internación, vos pagás el 20% restante. El problema: si la internación sale $2.000.000, vos pagás $400.000. El monto no es predecible y puede ser muy alto en prestaciones complejas.
| Característica | Copago | Coseguro |
|---|---|---|
| Cómo se calcula | Monto fijo por consulta/prestación | Porcentaje del costo real |
| Predictibilidad | Alta — sabés cuánto pagás | Baja — depende del costo |
| Riesgo en internación | Bajo — monto fijo acotado | Alto — puede ser muy caro |
| Cuota mensual del plan | Más baja | Más baja |
| Aplica en urgencias | No puede aplicarse por ley | No puede aplicarse por ley |
Si usás el sistema de salud poco: un plan con copago fijo puede ahorrarte plata en la cuota mensual. Si usás mucho el sistema o tenés familia: un plan sin participación o con coseguro con tope claro es más conveniente. Lo importante es leer el contrato y saber exactamente qué vas a pagar antes de necesitarlo.
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